Nabo

Nabo
Nabo

El nabo es una planta herbácea de la familia de las crucíferas.

Sus hojas son anchas y sus raíces alargadas.
También se usan los grelos y las nabizas, que es el nombre que se le da a las hojas según el estado de floración en que se encuentren.

Los grelos son los brotes del nabo en cuyo extremo aparecerán las flores; se recolectan en el momento inmediato previo a la floración.
Las nabizas son las hojas antes que se forme el grelo.

La parte comestible es el bulbo de la planta, aunque a veces se usan también sus hojas.
El nabo es rico en vitaminas y minerales, posee propiedades medicinales excelentes y su consumo no presenta contraindicaciones.
Se consume crudo, en ensaladas o cocidos en sopas, guisos, etc.

Su color varía según la especie, puede ser violáceo, rojizo o blanco.

Nabo blanco
Nabo blanco

Nabos rojos
Nabos rojos

Nabos
Nabos

Nombres:

El nombre científico de la especie más común es Brassica napus.
En inglés se llama turnip; en francés, navette; en italiano, navone, y en portugués, nabo.

Cultivo:

Cultivo nabo
Cultivo nabo


El nabo se cultiva en huertos, a través de semillas.
Para obtener un buen cultivo de nabos es preferible hacerlo en suelos orgánicamente ricos.

Propiedades:

El nabo es una planta con muchas propiedades para cuidar la salud.
Contiene buena cantidad de vitamina C, además de vitaminas A y B, esenciales para prevenir el envejecimiento celular y fortalecer el sistema inmunológico.
Es rico en fibras, por eso es un alimento ideal para personas con problemas de estreñimiento y tránsito  lento.

Por su alto contenido de agua se emplea como diurético. Además contiene potasio, fósforo, calcio y hierro.
En uso externo se usa para aliviar dolores de golpes y contusiones.
Tienen una especial aplicación en las infecciones de la boca, en general, y particularmente en los casos de escorbuto.

Crudo, es beneficioso para todo el aparato digestivo y estimula el apetito.
Las hojas del nabo son muy ricas en sales y demás elementos químicos. Por eso la sopa de estas hojas es sabrosísima, especialmente con papas.

Sopa de nabo
Sopa de nabo

Los caldos de nabos con cebolla, son muy recomendables en todo trastorno producido por indigestión estomacal o intestinal, sobre todo si se le agrega limón.

Para afecciones de la garganta, pecho y pulmones, el nabo es un maravilloso medio curativo.

Para tratar heridas viejas, granos, sabañones, inflamaciones se emplean cataplasmas de nabos hervidos en leche.

Preparaciones:

  • Decocción diurética: rallar y exprimir nabo blanco hasta obtener una tacita de jugo. Mezclarlo con dos tazas de agua caliente y dejar hervir durante 20 minutos.
    Puede agregarse una pizca de sal. Beber en dos tandas diarias, muy despacio.
  • Cataplasma para contusiones: rallar un nabo y esparcirlo sobre un lienzo o gasa ancha. Colocar sobre el lugar afectado, con la tela entre el nabo y la piel. Poner otra gasa y vendar con papel engomado.
    Cambiar cada 10 minutos durante media hora.
  • Jarabe para catarros: Se cuece una buena cantidad de nabos y se exprime su jugo. A un litro de este jugo se le añade 1/2 kilo de miel pura de abejas, que se mezcla bien, cociéndolo todo junto, para preparar un jarabe medianamente espeso. Cada hora se toma una cucharada de este jarabe que es muy curativo en los catarros, resfriados, ronquera, bronquitis crónica, afecciones de la boca y garganta.

 

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